Parejas: conexión, comunicación, confianza, manejo de conflictos, acuerdos y proyecto compartido.
Familias: convivencia, comunicación, roles, vínculos intergeneracionales, corresponsabilidad y resolución constructiva de conflictos.
No es necesario esperar una crisis para cuidar una relación. También podemos aprender a fortalecer lo que ya funciona.